16 de mayo de 2017

No te mientas Gaia


No te mientas Gaia, ni cuando abriste ni cuando reabriste este blog lo hiciste con la intención de explicar las vivencias de tu alrededor, sinó las tuyas, aquellas tan profundas que ni la mejor de las excavadoras lograría alcanzar. Un blog escrito en primera persona, capaz de disparar al exterior proyectiles llenos de esas partículas que habitan en tu mente y, sobretodo, en tu a veces tierno, a veces frío, corazón. Para algunos, esas locas partículas, para otros esas cuerdas partículas y, para la gran mayoría, esas desconocidas partículas. No olvidéis, cuánto más aprendo, menos sé. Cuánto más hurguéis en mí, menos sabréis. De apariencia senzilla, de fondo complejo e impredecible, incluso para mí misma.

A veces somos lo suficientemente valientes como para enfrentarnos a un león a sabiendas que sólo disponemos de un tirachinas, y otras tantas, somos lo suficientemente débiles como para no ser capaces de entrar en la cancha ante una diminuta hormiga armados de un tomahawk. ¿Será que no sabemos distinguir entre leones u hormigas? o ¿será que el corazón todo nos lo distorsiona? ese mismo corazón que a veces nos hace débiles, a veces fuertes.

¿Serán los efectos del tumor, o el encontrarme limitada físicamente, lo que ha conseguido abrir mi mente hacia pensamientos que hasta ahora restaba importancia y que no me llamaban la atención hasta hace escasos días? o simplemente será, esa obstinada manía mía de tener siempre la mente abierta a todo y a todos. Todo lo malo trae consigo su parte positiva, nunca lo he dudado. ¿Por ello se me considera positiva? Llamadlo cómo querais, pero siempre ha sido mi manera de interpretar las cosas.

Y ¿qué pensamientos me han rondado estos días? Algun que otro lector que me conoce más profundamente dibujará una pequeña (o grande) carcajada. Otros pensarán que sí, que definitivamente se me está yendo la razón, esa misma razón que a veces nos tapa el corazón. Pero oye, se dice que la locura se pega.

Y hoy, hasta aquí podeis leer...



10 de febrero de 2017

No hay más ciego que el que no quiere ver


¿Quién de nosotros, alguna vez, aunque sea sólo una, no ha prejuzgado a alguien por su apariencia? Y a la hora de juzgar esas apariencias nos hemos basado en esos estereotipos, en esos patrones, que nos han implantado a fuego en nuestra mente des de minutos después de nuestro nacimiento. Dibujos animados, películas, revistas... Gente con cuerpos esbeltos y bien proporcionados con facciones suaves, dan más sensación de buenas y exitosas personas que no gente con rastas, mal vestida y con pearcings, ¿a qué sí? Y una mujer 90-60-90, ¡la bomba!. Sí, este tipo de apariencias nos invitan más a conocer a esas personas, pero...y ¿cuándo empezamos a relacionarnos más a fondo con esas personas? ains amigo, aquí la cosa muchas veces se tuercen. Sorpresa, sorpresa.

No es hoy mi intención cargar contra los buenorros y buenorras, ni tampoco lo contrario. Simplemente haceros ver que la primera impresión, la cual se basa principalmente en criterios sobre la apariencia, hace que muchas veces dejemos de conocer a gente maravillosa.

Yo divido a las personas que me causan interés en dos grupos: guapas y atractivas. Los guapos me alegran la vista, y los atractivos me roban el corazón. Y si es guapo y atractivo, uy, entonces me roban la vista, el corazón y el segundo chakra jajaja. ¿Y qué es lo que hace que una persona me resulte atractiva? Pues es algo que cuesta explicar, porque es todo el conjunto. Puede que su mirada, puede que su forma de expresarse, puede que su forma de moverse, puede que su aptitud, su inteligencia...pero nunca se basa únicamente en su físico, por lo que si me dejara llevar exclusivamente por el chasis seguro no habría, ni hubiese encontrado nadie que me atrajese lo suficiente como para volver loco a mi corazón y a mi cabeza.

Y ahora extrapolemos todo esto a los paisajes. ¿Cuál de estos dos paisajes os resulta más guapo?

            1. Aigüestortes                 2. Aiguamolls de l'Alt Empordà 

¿Cuál de ellos os invita a coger la mochila y perderse un fin de semana? Pondría la mano en el fuego, y no me quemaría, a que la mayoría habéis dicho el número 1, cuando los humedales albergan una biodiversidad tan o más grande que un ecosistema de alta montaña. Pero, oh, nos resultan feos. Y además antipáticos porque tienen mosquitos y bichos. Por eso, por prejuzgarlos simplemente por su cara más externa, por su apariencia, nos los hemos cargado y seguimos cargándonos los pocos que nos quedan en condiciones (Delta del Ebro, Doñana, etc.). 

Los humedales son esenciales para la conservación de nuestras playas (pero hemos preferido construir edificios y paseos marítimo), esenciales como  lugar de paso para muchísimas aves migratorias, uno de los lugares más productivos del mundo, y un largo etc. 

En definitiva, los humedales son esenciales para nuestra existencia, pero son feos, ese ha sido su "gran fallo". ¡Pues no! el gran fallo es que los seres humanos somos tan estúpidos que muchas veces sólo somos capaces de valorar las cosas por lo que vemos, no por lo que nos transmiten o por lo que verdaderamente pueden aportarnos. Prejuzgamos y dictaminamos sentencias sin ni tan siquiera dar la oportunidad a cada lugar, a cada persona, de mostrarnos todo su esplendor. Y así nos va, humanos llenos por fuera, vacíos por dentro, rodeados de mierda y abocados a un planeta cada vez más devastado.

¿Y si os dijera que la siguiente foto también es del  mismo humedal de antes?



No hay más ciego que el que no quiere ver o, que el que sólo se deja llevar por las primeras impresiones.

1 de febrero de 2017

Otra historia más de aborígenas, colonizadores y la estupidez humana: Tierra de Fuego (Argentina)




Recuerdo cuando visité Tierra de Fuego (Ushuaia-Argentina) y uno de los pocos descendientes aborígena de la zona me contó una de esas tantas historias tan dramáticas fruto de la estupidez, la soberbia y la prepotencia humana.

Os la resumo. En esas tierras, existía una tribu indígena hasta que llegaron los santísimos colonizadores apostólicos y católicos.

Los indígenas del lugar, pese a las temperaturas tan extremas, iban desnudos. Se cubrían el cuerpo con grasa animal que los aislaba de las bajas temperaturas.

Para los colonizadores el ir desnudo era toda un "pecado" y una obscenidad. Así que los vistieron. Y por culpa de esas vestimentas, que llevaban bacterias y virus que hasta entonces no existían en esas tierras, poco a poco, esos indígenas fueron enfermando y muriendo ya que no tenían defensas naturales para esos nuevos virus. El final, ya os lo podéis imaginar, desaparecieron.

Otra prueba más que los que nos llamamos humanos "avanzados" (ja y ja) nos empeñamos en convertir en insostenible lo sostenible simplemente por nuestro afán de imponer nuestras creencias y convicciones. ¡Qué equivocados vamos! Y después nos preguntamos cómo es posible que cada vez las cosas vayan a peor.

30 de enero de 2017

Si se te cierra un atajo, afronta las curvas



La vida es limitada, sobretodo para alguien como yo que no cree en el "más allá", aunque no negaré que me gustaría creer en ello, sería como mínimo consolador en cierto modo. Pero para alguien de ciencias como yo, todavía tiene que llegar aquella persona que me convenza de ello. Así pues, la vida es limitada. Nace cuando salimos del vientre de nuestra madre y finaliza el día que nuestro corazón deja de latir y exhalamos nuestro último aliento.

Además, día a día se nos presentan límites que, como inconformista y luchadora que soy, por mucho que finja no ver, están ahí, y si no me queda otra que asumirlos, siempre he creído que eso también me ha hecho crecer.

Asumir nuestros límites tiene un punto doloroso, pero también liberador. Te permite cerrar una página para abrir otra nueva. Y aprendes a dejar de lamentarte por lo que pierdes y centrar tus fuerzas en todo lo demás que está a tu alcance.

Los malos días te enseñan a vivir con más alegría los buenos. El miedo a morir hace que se pierda el miedo a vivir.

Cuando se te cierran los atajos, no te queda otra que afrontar las curvas.

Así que venga, vamos, coge fuerte el volante, llena el depósito de gasolina, quema caucho y deja bien abierta la ventanilla para no dejar pasar cada esencia que te regalará el camino.

Siempre positiva, hasta el final.

29 de enero de 2017

Gaia abre de nuevo sus puertas



Soy la misma, pero con diferentes matices

Hace tres años y medio me despedía de todos vosotros con un "hasta siempre". Dejé descansar Gaia para implicarme en cuerpo y alma en un gran proyecto, merecedor de una gran dedicación y fruto de dos grandes recompensas: mis dos hijos.

Durante todo este tiempo he dejado un poco aparcado mi Yo para dedicarme y disfrutar de los dos mejores regalos que me puede regalar la vida. Mirando ahora hacia atrás, no me arrepiento, sinó todo lo contrario, me siento llena y feliz de poder haber disfrutado al máximo de mis hijos y de haber compartido tantos y tantos momentos con ellos, sus primeros movimientos en mi vientre, sus primeros logros, sus ilusiones, sus decepciones..., momentos que espero poder continuar dedicándoles durante muchos y muchos años, en cuerpo y alma.

Si de algo me siento satisfecha en mi vida es de haber hecho y conseguido lo que me he propuesto en el momento en el que he querido. Algunos lo llamarán fortuna, yo le llamo perseverancia y tozunería en conseguir lo que me propongo. Y siguiendo en esta línea yo he sido madre cuando he querido y porque he querido, por lo que considero que lo he sido en el momento preciso y adecuado de mi vida. Ser madre es duro, y mucho, es entrega, sacrificio, falta de tiempo para una misma, pero al mismo tiempo es otra gran lección que te ofrece la vida en la que conoces el verdadero amor incondicional y aprendes cosas maravillosas, y cosas que no lo son tanto. 

Pero las dificultades más que atemorizarme me trempan (como se dice en mi tierra, en otros lugares lo llamariais "me pone") y me mejoran. Por lo que a día de hoy, me considero la misma mujer de hace unos años, a lo mejor con un chasis un poco más deteriorado, pero con un motor más potente. Una mujer todavía más curtida, con más experiencia y más dureza para acabar de afrontar lo que me quede de vida, a mi manera, como siempre he hecho y querido. Una mujer que todavía tiene más claro lo que no quiere, aunque sigue sin tener claro que es todo lo que quiere porque para saberlo tendría que conocerlo Todo, y el Todo es infinito. Por eso siempre he considerado que necesito experimentar, vivir, probar, y no negarme a nuevas experiencias de buenas a primeras si no quiero arrepentirme de no haber descubierto cosas y personas que me podrían haber aportado mucho en mi vida. Porque el vivir trata de eso, de experimentar emociones, sentimientos, vivencias, algunas buenas y otras malas, de las buenas se disfruta y de las malas se aprende. Siempre en positivo, porque todo, todo, por muy trágico que sea, siempre tiene su lado positivo, yo al menos siempre lo encuentro, aunque sea un positivismo irónico.

Y ahora he decidido que ha llegado el momento de volver a pasar página, sin perder de vista las de atrás, pero con la pluma de la vida preparada para escribir nuevos proyectos. Ha llegado de nuevo el momento de volver a experimentar, a probar. Y uno de estos proyectos es volver a encontrarme conmigo misma, volver a pensar más en mí, volver a dedicar más tiempo a todas esas cosas que antes ya me gustaban y a esas otras que todavía me quedan por conocer. Es lo que tiene ser una mujer inquieta e inconformista, que no le gusta parar quieta. Algunos lo veréis como una dificultat para ser feliz, en cambio yo lo considero el aceite de mi motor con el que cada día espero llegar más lejos.

Mi objetivo no es decorar el alma, como diría un buen amigo, sinó en volver a mimarla y a escucharla. La decoración siempre la he considerado algo superficial, y yo prefiero alimentar el interior que vestirme de lindos vestidos.

Así que con esta motivación, abro nuevamente las puertas a Gaia, un portal donde dejar nuevamente salir mi Yo más íntimo y personal. 

Bienvenidos de nuevo queridos lectores,

Gaia.


5 de junio de 2013

Hasta siempre...



Hace unas semanas empecé un nuevo proyecto en forma de un nuevo blog llamado Mamás al borde de un ataque de besos y os comenté que mi intención era mantener vivos ambos blogs. Pero la experiencia me ha demostrado que en estos momentos me es imposible mantener vivos los dos blogs por lo que he decidido cerrar, no sé si por un tiempo, no sé si para siempre, este blog. Me cuesta mucho hacerlo, pues he vivido muchas cosas delante de este blog. En él he plasmado muchos de mis sentimientos y vivencias, sentimientos que nunca pensé que pudiera compartir con otras personas, y menos aún, sin conocerlas. Pero gracias a todas las amistades que he hecho a través de Gaia, gracias a vuestros comentarios, a los seguidores, he pasado momentos estupendos que nunca olvidaré.

Pero como sabéis soy mami, por lo que el tiempo disponible para mi ha disminuido considerablemente en estos dos últimos años. Y eso, unido a otros nuevos proyectos que he iniciado en mi vida, me hace en estos momentos imposible cuidar y mantener a Gaia como se merece. Si hay algo que no me gusta es tener blogs "muertos" donde pase mucho tiempo sin escribir nada. Entiendo los blogs como algo vivo, como aquella semillita que debes regar periódicamente para que vaya dando sus frutos. Por lo que la idea de dejar abierto Gaia de forma moribunda no me acaba de gustar. Así que dentro de unos días cerraré Gaia (ains, como me cuesta decir "cerraré"), pero me haría muchísima ilusión que siguierais mis andanzas a través de mi otro blog (Mamás al borde de un ataque de besos). Allí sigo siendo yo misma, con mis más y mis menos, pero vista des de otra perspectiva.

Gracias a tod@s por todos los momentos compartidos. Que sepáis que a muchos de vosotros os he cogido mucho cariño y que a menudo pienso en vosotros, aunque haga tiempo que no os dejo ningun comentario en vuestros blogs. Intentaré seguir visitándoos, eso sí esta vez con otro avatar y otro pseudónimo, el de mi nuevo blog.

Cuidaos mucho y espero seguir encontrándome con vosotr@s tanto en el 2.0 como en el 1.0.

Un fuerte abrazo y como no, este momento se lo merece, un besazo a tod@s.

Gaia

12 de marzo de 2013

Por la Co-Responsabilidad



El pasado viernes fue el Día Internacional de la Mujer. Aprovechando estas datas donde se aprovecha dicha celebración para debatir una vez más sobre el papel de la mujer dentro de esta sociedad me gustaría hacer un repaso de unas cuantas cosas:


1. Las mujeres, aun teniendo el mismo nivel de estudios, dedicamos menos horas a la semana que los hombres en el trabajo remunerado.

2. De media las mujeres dedicamos más horas semanales al hogar y a la familia que los hombres. ¿quién suele pedir permiso en el trabajo para acudir a una reunión con el tutor del colegio del niño? ¿quién tiene que hacer las mil y una para compaginar el trabajo con la visita al médico de un hijo? ¿quién suele cuidar de los mayores? ¿quién limpia?

Mayoritariamente la responsabilidad de las tareas familiares y domésticas es femenina. Aunque en los hogares con familias jóvenes y criaturas cada vez hay más tendencia que tanto los padres como las madres asuman tareas de crianza de los hijos, la tendencia no es tan buena en cuanto a las tareas domésticas se refiere. Las mujeres somos las principales encargadas de lavar la ropa, cocinar, limpiar la casa… Sólo en un 5,9% de los hogares es el hombre quien asume esta responsabilidad y en un 16% de los hogares se reparte equitativamente.

El hecho que la mujer es quien acaba asumiendo la responsabilidad del hogar es una de las causas por la que las empresas ven en una mujer una amenaza para la productividad y su rendimiento, se ve como un obstáculo a la hora de contratar a una mujer.

4. La mujeres menos valoradas profesionalmente. El hecho que la mujer asuma un sobreesfuerzo con la familia origina que muchas mujeres abandonen oportunidades de promoción dentro de la empresa o de su vida profesional. Así lo que se está perdiendo es talento: somos la generación de mujeres más bien formadas de la historia, incluso por encima de los hombres. Las mujeres tienen más estudios que los hombres, en cuanto a carreras universitarias, postgrados, másters….pero ésto no se acaba trasladando ni en salarios ni en posiciones de responsabilidad dentro de las instituciones y empresas.

5. Las mujeres disponemos de menos tiempo libre, para dedicarlo a nosotras mismas. Nos encanta ser mamás, pero también necesitamos dedicar un tiempo a nuestras cosas, a nuestras aficiones, a nuestro YO, ya sea para cargar las pilas, sentirnos valoradas o sentirnos bien.
6. Sigue existiendo la violencia de género.

7. La publicidad: cómo ha afectado y afecta la publicidad a la hora de establecer una igualdad entre hombres y mujeres en la dedicación de las tareas domésticas? es el espejo de la realidad o ha intervenido directamente en la relación hogar-mujer?



Pero tampoco seamos negativas, la cosa avanza, por desgracia más despacio de lo que muchas desearíamos, pero avanza, y las estadísticas nos indican que cada vez los hombres se involucran más tanto en las tareas domésticas como en la crianza de los peques y que cada vez disminuye más la diferencia de horas que dedican las mujeres y los hombres al hogar. Sólo hace falta escuchar a nuestras abuelas para ver que la cosa ha y está canviando. Pero para que el cambio sea aún mayor, hace falta romper ciertos tópicos y no olvidar que:
  • Educar y criar a los hijos no es sólo “cosa de mujeres”.
  • En las tareas domésticas no “se ayuda”, “se colabora”.
  • Una familia es como una empresa donde cada miembro, independientemente de su género o edad, tiene que poner su granito de arena. Cada miembro de la familia tiene que ser responsable de las tareas y se debe hacer des de bien pequeñitos. Así que dejemos que nuestros peques nos ayuden, aun sabiendo que a lo mejor nos romperan algun que otro plato. Incluir a nuestros hijos en la distribución de las tareas domésticas les ayudará a desarrollar labores coresponsables.
  • Hacer ver a los hombres que algunas cosas, como la comida, no se hacen solas.
  • No hay tareas para mujeres y tareas para hombres: todo se puede aprender, nadie nace enseñado.
Y el CAMBIO no depende sólo de la aptitud de los hombres sinó que también está en la mano de las mujeres.

Para acabar os dejo como momento musical una canción que me encanta y que viene como anillo al dedo a lo que hoy os he querido transmitir. Una canción que nos transmite optimismo y que las mujeres nos podemos comer el mundo a bocaos.

Y ojalá algun día no se tenga que celebrar el Día Internacional de la Mujer porque significará que la igualdad REAL entre hombres y mujeres esta totalmente incorporada y asimilada en nuestra sociedad.