23 de junio de 2018

Ardo con tu presencia



Es noche de San Juan,
el invierno muere,
y la primavera da la bienvenida al verano.

Encenderemos grandes hogueras para imitar al Sol,
con sus llamas transformaremos la noche en día,
y acabaremos quemando suela de zapato por encima de sus brasas.

Daré vueltas y más vueltas a esa hoguera,
con la ilusión que está noche tan mágica
a través de ese fuego de pasión
te llegue todo mi amor.

Me abrasa tu mirada,
Ardo con tus palabras,
y cuando me deseas
se me enciende cuerpo y alma. 

Bien vale una vida,
que se derrita mi hielo aunque fuera por sólo un día.
Porque si hoy llegara mi ausente amor que dulce sería,
Nunca más moriría. 

21 de junio de 2018

Haz especial lo que es normal


Cada día que cruzas la puerta de casa, nunca sabes qué te encontrarás.

Cada día puede ser una nueva aventura, que podrás encontrarla a miles de kilómetros de ti o en la esquina de casa, tanto si vives en una ciudad como en plena naturaleza.

Conecta con la gente, conoce gente nueva cada día,
adéntrate en la montaña, descubre nuevos bichos,
camina con la Luna llena,
lee un libro.

Descubre cada momento.
Obsérvalo todo.
Vive lo que está pasando.
Y verás que cada día, cuando menos te lo esperes, empezarás una nueva aventura.

Siempre hay aventuras esperando, sal y encuéntralas, y haz especial lo que es normal.

El día que te abrace


El día que te abrace nos crujirán los huesos.

El día que te abrace las mariposas que todo este tiempo he tenido contenidas en mi estómago saldrán disparadas hacía la garganta, hacia mi boca, hacia mis labios, para darte el beso más apasionado y dulce de mi vida.

El día que te abrace me temblará el cuerpo,
y tu simple tacto excitará cada poro de mi piel.

El día que te abrace nuestras almas se disolverán
igual que la sal en el mar. 

El día que te abrace se parará el tiempo,
desaparecerá todo lo demás,
sólo estaremos tú, yo,
y nuestro tan deseado momento, después de tanto tiempo.
El día que te abrace conseguiré uno de mis sueños más anhelados,
tenerte fuertemente entre mis brazos.

El día en que nos abracemos...

20 de junio de 2018

Reflexionemos, todos.




Comparten imágenes de niños desnutridos del África, pero se niegan rotundamente a que se acojan refugiados en su país. Comparten fotos de niños menores con enfermedades graves rezándoles el ave maría, pero tienen a su madre muerta de hambre viviendo a solas. Comparten publicaciones de esas que duelen en el alma y al día siguiente de sus viajes a ese país exótico de playas de arena blanca y hoteles de ensueño. Dicen que dar publicidad a esas imágenes y noticias atroces sirve para remover conciencias e impulsar acciones, pero ni siquiera se remueve la conciencia de las que las publican.

Votan a partidos sustentados por esas élites, ibex y poderes fácticos, pero después se venden como abanderados de los pobres. Comparten frases deliciosas y bonitas, pero después se meten y faltan al respeto a aquel que no piensa como él. 

En serio, sólo hace falta analizar cualquier red social para darse cuenta de algo que ya se ha visto siempre, que los humanos somos unos falsos e hipócritas. A veces a sabiendas, otras por incultura, la cual ya se encargan los de arriba en alimentarla. Pero ya sea a sabiendas o por incultura, ambos motivos son igual de graves y no tienen perdón alguno, porque sus actos son los mismos y destruyen lo mismo.

Nadie es perfecto y son muy pocos (o igual nadie) los que pueden presumir de llevar una vida respetable y coherente des del punto de vista humano, y de respeto total a la vida y al Universo. Pero al menos, dentro de nuestros fallos, intentemos actuar lo máximo posible de coherente con nuestros pensamientos. Cada vez que lo hagamos será un éxito. Y cada pequeño éxito, cuenta. Aunque espero que los de pensamientos negativos, egoístas y despreciables consigan muy pocas veces esos éxitos, porque significará que no se salen con la suya.

Alimentemos mejor nuestro presente porque será nuestro futuro. Como siempre digo, todo empieza con pequeños gestos, que se regalan desde que se sale por la mañana de casa.


19 de junio de 2018

Un mar imperceptible


El porqué del título de este post. Mi primer libro de la biblioteca después de tener abandonado durante varios años uno de mis hobbies preferidos, la lectura. Estos últimos años las visitas a la biblioteca no pasaban de los pasillos de literatura infantil, pero ayer, por fin, me atreví a recorrer la estantería para adultos, y cogí al vuelo el primer libro corto que vi y cuyo título me llamó la atención. Ya os contaré.

Elegir un libro en una biblioteca con dos niños, uno de ellos súper movido, no consiste en pararse a leer las contraportadas si no en atrapar al vuelo el primero que pillas y salir pitando de la biblioteca antes que te llamen la atención por el comportamiento del más pequeño.

Este acto tan simple para cualquier no-madre se puede convertir en todo un símbolo después de varios años dedicada casi única y exclusivamente a tus hijos: volver a recuperar tu Yo.

Ser madre te enseña muchas cosas. La empatía se dispara. Las prioridades en tu vida cambian. Te auto-descubres muchas habilidades que antes desconocías que tenías, entre ellas que no hay límites, que aquello que crees en un principio que no puedes lograr se acaba convirtiendo en algo posible. Que puedes vivir sin dormir más de dos horas seguidas. Que pasa delante de ti dos personajitos que se convierten en el centro de tu vida. Que el amor es infinito. Que eres capaz de querer, amar, adorar a dos enanos más de lo nunca te hubieses imaginado si no hubieses sido madre. Y que ese amor tan intenso que aflora por tus hijos eres capaz de extrapolarlo al resto del mundo y al resto de cosas que haces en tu vida.

La maternidad es dura, muy dura, que no os engañen. Es un antes y un después. Es una opción, que cada cual elige o no. Pero tened seguro que vuestra vida ya nunca volverá a ser la misma, nunca. Y para mí eso lo convierte en excitante, emocionante. Ser madre es de las pocas cosas que consiguen dar un giro de 360 grados a tu vida de un día para otro y eso ¡es una pasada!

Cambias el enfoque de todo. Lo que antes algo era muy importante para ti, ahora te ríes pensando vaya tontería que era. Veo a personas, parejas, de mi edad, sin niños, y hay un abismo entre nosotros. Pienso, se ahogan en medio vaso de agua. Me cuentan  sus problemas y me tengo que contener para no reírme. Ellos mismos son su propio centro del mundo. Se auto-observan demasiado. Eso en realidad no es malo, lo malo es que se autoanalizan constantemente, hasta tal punto que para ellos puede ser un drama que se les haya metido una pestaña en el ojo. Cosas mediocres limitan su vida y su felicidad. Acaban pensando casi exclusivamente sólo en ellos. Ser madre te hace fuerte, mucho más fuerte de lo que eras. Guerrera. Los problemas que antes veías en las cosas, desaparecen, incluso ahora te parecen ridículos e insignificantes, aunque aparecen otros de nuevos. No, a lo mejor durante unos años no puedes leer ese libro que te gustaría, pero os aseguro que acabarás haciéndolo, y el camino hasta lograrlo, habrá valido la pena. Toda una lección de vida que te hará vivir y valorar las cosas con más sentido e intensidad. Verás lo que antes pasaba imperceptible ante ti.

18 de junio de 2018

Caminar es respirar

Es jodidamente placentero, después de un agotador día, salir a estirar las piernas, subir a lo alto y contemplar el perfil del paisaje mientras inspiras y exhalas la respiración más profunda e intensa del día.

Vuelves a bajar nuevamente cargada de energía, tranquila, calmada, serena y con la mente y el cuerpo preparado para afrontar el siguiente día.

Queridos verdecill@s, no perdáis el tiempo sentados ante la tele... Salid, que hace unos noches deliciosas...

No seas bonsai


No estés con alguien que te haga bonsai. El bonsai no es un árbol que no crezca, sinó al que se le impide crecer, al que le van cortando ramas y raíces para que no se desarrolle. Esa persona que te hace bonsai, cada vez que tú intentes crecer como persona, él se encargará de podarte, una y otra vez, pero al mismo tiempo te irá dando esa dosi de cariño para que creas que te quiere y que le importas. Acabarás dependiento del que te limita, y nunca crecerás.

No seas bonsai, sé árbol libre plantado en un jardín, en el bosque, en la selva...dónde quieras, pero libre. Libre para crecer, libre para desarrollarte, libre para Ser. Con raíces fuertes y profundas para no ser tambaleado por aquellos que te quieren bonsai. Raíces fuertes y profundas para encontrar ese agua necesaria para ser siempre Tú.