¿Por qué llevar máscara es cuestión de supervivencia en este mundo?
Porque, en este mundo, ser sensible, amable, empático o simplemente ser distinto a la gran masa juega con desventaja.
Con sólo una palabra, con sólo una mirada es capaz de hacerte desvanecer ese mal día y hacerte sonreir.
Cuando en tu vida necesitas algo, siempre está detrás de la puerta o detrás del móvil para que le puedas llamar.
Te regala mil mariposas en tu estómago cuando las palabras quedan cortas con la emoción.
Recuerdos insustituibles y que parecen eternos.
Risas bajo la lluvia, lloros bajo el Sol, confidencias ante la Luna... sueños compartidos de un mundo mejor.
Qué más da que se llame amigo, compañero, pareja, hijo, padre, madre o vecino... son seres que te llenan el alma de paz, amor, y ganas y fuerzas para un mañana mucho mejor.
Si alguien cree que existe alguien mejor que yo, pues adelante, me alegro.
Si alguien cree que mi cariño y mi amor no le basta, pues andando, que camine y pase de largo.
Si alguien cree que como mujer no le "lleno", que siga buscando.
Si alguien me teme por mi carácter y personalidad, que vuele bien alto.
Porque nunca me sentiré insuficiente para nadie.
Llámale orgullo, yo le llamo amor propio.
Cada uno de nosotros ocupa un lugar único en este Universo, que te puede gustar más o menos, pero que nadie puede reemplazar. Así que si no Estás, todo el universo sentirá que ha quedado un pequeño lugar vacante que no puede ser llenado por nadie más excepto tú.
Cada uno de nosotros es único e insustituible.
Los humanos tenemos ese afán de poseer, de tener mucho, de lo que sea, pero el tener mucho, acumular a montones, y así sentirnos propietarios no hacen sentir poderosos, pero no es más que un falso poder.
La Cantidad no nos tendría que hacer despistar de la Calidad.
La calidad es lo que nos aportará más placer, satisfacción, en cualquier ámbito de nuestra vida, en las relaciones, el el disfrute, en las pasiones que tenemos, en las aficiones personales...
Así que busquemos la calidad. Como se dice en mi tierra "en el pot petit hi ha la bona confitura".
Más vale poco bueno que mucho mediocre.
Bon dia verdecill@s.
Querida Ma, Me, Mi:
A veces te noto ausente.
No deberías olvidar que esta vida se tendría que vivir como si hoy fuera tu último día.
No deberías olvidar de preguntarte cómo has vivido, cómo te sientes, qué has dado, qué has recibido, qué has amado, qué has querido, si has perdonado, sonreído, si te has sentido libre... porque eso es la vida, de eso va la vida y lo que vas a dejar... recuerdos.
Recoge todo aquello que la vida te ofrece, deja ir todo aquello que te produce dolor.
Piensa en aquellas inseguridades y en aquellos miedos que no te dejan ser feliz. Pregúntales sus motivos y líbrate.
También líbrate de cualquier cosa que sea tóxica en tu vida y no te permita sonreir.
La vida no está para caminarla, ¡está para bailarla!, porque cuando bailas no tienes meta, ni propósito para llegar a algún lugar, sólo lo haces para disfrutar. Y eso es lo que deberías hacer, disfrutar de cada paso en el camino, de cada sinfonía, de cada nota...
Quédate dónde te respeten y protejan tus ausencias porque muchos de frente dirán hacerlo, pero cuando les das la espalda sientes sus puñales.
Al final sólo serás polvo y un recuerdo de tus seres queridos y... la vida es corta.
Vive, salta, ama, corre como si hoy fuera tu último día.
Y Ama, pues es lo único que vale la pena vivir...
Porque al final de nuestros días sólo seremos polvo, recuerdos e historias.
Atentamente,
Tu MA, ME, MI
Que no me hayas conocido como te hubiese gustado conocerme no significa que no me hayas conocido.
Que no te haya amado como te hubiese gustado que te amara no significa que no te haya amado.
¿Y si resulta que no encuentras sentido a tu vida porque simplemente la vida no tiene sentido?
Cuánto más voy sabiendo, cuánto más conocimientos recojo, más me doy cuenta que esta vida es un absurdo. Entonces, ¿para qué encontrarle sentido?
¿De dónde venimos? ¿Por qué? ¿Qué es este mundo? ... si hay que vivir el presente, igual deberíamos dejar de hacernos tantas preguntas como esas y empezar a preguntarnos qué es para nosotros la felicidad, y empezar a practicarla, aquí y ahora.
La felicidad, mi felicidad, un vermut en aquel bar-restaurante de aquellas escaleras del barrio judío, un mediodía soleado de otoño, sentada en aquellas butacas de mimbre mirando de caras al Sol, con los ojos cerrados.
Se acerca el otoño, no faltaré a la cita.