30 de octubre de 2018

Tal cuál



"Hijo, sé lo que eres, sé como eres, tal cuál. Aunque también te diré que será una de las cosas más difíciles que tendrás que hacer en tu vida, pero hacerlo te hará libre."

24 de octubre de 2018

Piezas o huecos



 
Aquel momento en el que estás haciendo un puzzle y te das cuenta que quedan espacios vacíos pero ya no tienes más piezas.


Así es la vida, piezas y piezas que van apareciendo cada día y que intentarás ir conectando hasta que al final llegues a la conclusión que te morirás sin haber acabado el puzzle. La vida es muy caprichosa y se divierte mandándote algunas piezas inconexas para dejarte siempre esos huecos que conseguirán marearte al menos que des un giro de 360 grados y te des cuenta que no son las piezas quienes dan sentido a tu vida, sinó que serán esos huecos quienes te den la llave para conseguirlo.

Te aporta y aprenderás más de ese espacio vacío que de cien piezas juntas.

9 de octubre de 2018

Crece y florece



Crece como el bambú y no te limites como el bonsai.

Aprender de la vida es mucho más productivo que aprender de lo que cuentan los demás. No tengas prisa para ello, cada cuál necesita su tiempo. No temas formular preguntas, y mucho menos a las respuestas. No fosilices, adáptate a los cambios; tenemos patas para andar, no para quedarnos immóbiles. Haz las cosas porque crees que debes o quieres hacerlas no para que te aprueben los demás. No pierdas el tiempo en compadecerte, úsalo para girar páginas en tu vida. Y sobretodo quiérete, se el agua que te permita crecer y no el agua que te contamine.

Palabrita de verdecilla.

 



4 de octubre de 2018

Los niños




Los niños sólo tendrían que preocuparse en ser felices.
En sus juegos, en sus cánticos, en sus sueños e ilusiones concentrar su vida.


26 de septiembre de 2018

A tu lado


Cuando el crepúsculo deje paso a la noche, cuando el silencio invada nuevamente tu vida, cuando te tiemblen manos y piernas, cuando el corazón te salga por la boca herido, cuando no recuerdes lo que es dormir bien, cuando abras los ojos y nada esté en el lugar que esperabas, cuando despertarse sea una pesadilla. Cuando ni delante ni detrás encuentres a nadie, mira hacía al lado y ahí estaré yo.

Para siempre.

19 de septiembre de 2018

Señoras y señores, actitud




No, no, no y no. La cuestión no son los demás o la mala suerte, sinó la actitud con la que afrontamos cada situación.

A una misma situación, diferentes actitudes, diferentes resultados. Pruébalo y después me cuentas.

Sigo siendo Yo



Cambias. La vida te regala arrugas. El tiempo, imprevistos a los que lidiar lo mejor que una puede. Y por mucho que quieras, cuesta mantenerse en la misma línea de siempre. Llega un momento que, sin darte cuenta, tu alrededor va borrando lo que eras para crear una nueva persona. Pareces diferente, actúas diferente, pero ahí adentro, arropado entre sueños e inquietudes, sigue latente tu Yo gritándote querer volver a salir.

Es aquella esencia con la que naciste, con la que un día viviste y que un día esas arrugas creyeron borrar y mandar al país de nunca más. Pero no. Si metes agua en una olla a presión y la dejas en el fuego mucho tiempo, o usas la válvula de escape o la olla explota.

Todos somos equilibristas, y a muchos les gusta mantenerse en el centro, sin tambaleos, en su zona de confort, sin extremos. No sé por qué me extraña, al fin y al cabo, por naturaleza, somos seres sociables. Pero no. Yo en ese punto de intersección, en ese centro diplomático no me he sentido nunca a gusto. Y mira que este cielo es testigo que lo he intentado. Pero no.

Escuchando en la radio un programa de música tradicional me ha venido en mente un montón de recuerdos. De esas noches con mis colegas, comiendo botifarra i pa amb tomàquet en mesas de camping al son de esa música que tanto me gusta y que hace años que llevo olvidada. Olor a maría, porrón de vino, miles de charlas alrededor de esa mesa arreglando el mundo para acabar bailando alrededor de una hoguera una polca, una jota, una corranda o un ball de bastons. ¡Qué tiempos aquellos! nosotros con nuestra ropa gastada, zapatillas de lona, camisetas holgadas, arreglando el mundo y disfrutando la vida al son de esos pasos polvorientos bajo el son de esa música en un montón de fiestas tradicionales. Mientras, los demás corrían hacía las discotecas a ponerse hasta el culo de drogas que ni el nombre he aprendido nunca y buscando en el alcohol la única forma en la que sabían divertirse... Pienso en ello, y me siento afortunada. Al mirar hacia atrás, no me arrepiento de lo que hacía, ni me arrepiento de haber dejado de hacer otras cosas... hacía justo lo que me venía en gana, sin importarme que no siguiera las modas de antaño. ¡Qué tiempos!

Y escuchando en la radio ese programa de música y esas canciones... un interruptor ha vuelto al modo on. Sí, ese Yo continuaba ahí, arropado entre sueños latentes e inquietudes, y hoy, ese interruptor lo ha hecho volver a salir y me siento genial.

Vuelves a hacer aquellas cosas que tanto te gustaban, vuelves a ser esa mujer descarada y desvergonzada. Vuelves a ser la misma de antes, aunque tus responsabilidades son muy distintas. Aprendes a convivir con ellas y con lo que eres. En definitiva, aprendes que hay tiempo para todo, que la vida va por etapas, que negarte a ellas es darte cabezazos contra un muro, y que lo correcto es pisar fuerte en cada una de ellas sin dejar de pensar en lo que un día fuiste, porque ahí está, y en cualquier momento, vuelve a brotar.

Vuelvo al pasado para afrontar el presente y comerme el futuro. Diferente, pero la misma.







8 de septiembre de 2018

No he estado a la altura



Durante mi vida en más de una ocasión he sentido que no he estado a la altura. Quieres mucho a alguien, pero cuando ya no está, te viene esa sensación y esos remordimientos de haber podido hacer más de lo que hiciste. Que te digan eso de hiciste todo lo que pudiste no te consuela porque sigues creyendo que no fue así, que pudiste haber hecho todavía más.

No sé si será consecuencia de mi elevada auto-exigencia o si realmente en esos momentos, con esas personas, no estuve verdaderamente a la altura.

No creo en San Pedros ni en tribunales del Más Allá que una vez muerta me manden para el Cielo o para el Infierno según haya hecho en vida, así que siempre he creído que es en esta vida dónde nuestros hechos son juzgados y sentenciados, y cuando se lo merezcan, perdonados. Es aquí dónde se nos juzgará, ya sea mañana, dentro de una semana o de diez años, porque lo que te ocurra en esta vida es en gran parte consecuencia de tus actos. Todo lo que das, de una forma u otra, vuelve. Así que será el tiempo quién juzgue si ha sido el puto egoísmo o mi maldita elevada auto-exigencia la que me hace sentir este sentimiento de culpa algunas veces. 

Si fallé en algo, recogeré tempestades, y tendré que aprender de sus aguas para no volver a repetirlo. Si, por el contrario, hice lo correcto o lo mejor que lo podría haber hecho en ese momento y en esas circunstancias, supongo que recogeré girasoles.

Somos humanos, soy humana, y por lo tanto imperfecta no, lo siguiente. A veces acierto, muchas otras veces me equivoco. Lo difícil es saber llevar lo segundo, los errores, cuando ya no es posible subsanarlos con esa persona. Pero de todo se aprende y supongo que la lección servirá para no volver a cometer esos errores en un futuro, con otras personas. Aunque los remordimientos ahí están, siempre ahí, clavándose como puñales mientras tú sigues sin saber si verdaderamente fuiste una puta egoísta o hiciste todo lo que pudiste. Et voalá, la incerteza con la que tenemos que aprender a vivir día a día esta vida.

Porque si no aprendes que cada uno recibe lo que da y cada uno da lo que recibe, si no crees en el efecto mariposa que tiene cada uno de nuestros actos, por insignificantes que te parezcan a veces, y si no consigues darle la vuelta a tus remordimientos para encontrarles una salida en vez de fustigarte día a día con cada uno de ellos, acabarás bajo el barro.

La vida es energía y como ella, todo se transforma. Así que intentemos transformar en algo positivo cada uno de nuestros errores. Como suelo decir, pensemos y actuemos en verde y dejemos el negro para observar las estrellas.



15 de agosto de 2018

El rompecabezas del Amor



Hubo un día en el que tu alma, tu corazón, tu cabeza, ya no resistían más y dejaste salir todo lo que habías sentido e igual todavía hoy sientes por mí.

A menudo, con toda la buena intención del mundo, nos mordemos las palabras a sabiendas que eso acabará devorándonos el corazón, y hasta buena parte de nuestra existencia. Pero supongo que eso significa amar, amar en mayúsculas, pensar más en el otro que en uno mismo, dar sin esperar recibir nada a cambio. Porque el amor es siempre generoso. Pero, a veces, qué duro es eso. Sobre todo cuando tu vida se llena de sueños que igual nunca se podrán cumplir, pero sobrevives a ello con el simple pensamiento que esa otra persona está ahí, que existe, que siente lo mismo que tú, que es real y que su simple existencia te crea un huracán de emociones que bien llevadas te hará llegar a ser incluso mejor persona. Llegas a amar tanto y tanto a esa persona que acabas creyendo lo que nunca hubieses creído creer, llegas a sentir lo que nunca antes sentiste, llegas a hacer cosas en contra de tu más estricta ética y moralidad y llegas a pensar más en esa persona que minutos tiene el día.

Supongo que de pequeños entendemos el Amor como algo más sencillo, en el simple me gusta y disfruto de ello y de este instante, da igual cómo, cuándo o lo que dure. Con los años ese me gusta se transforma en un te quiero, muchas veces malentendiéndolo como una posesión y a cierta edad acabas entendiendo que el amar va de unos sentimientos tan y tan grandes que hace que puedas llegar a pensar y a actuar de una manera que nunca antes hubieses creído llegar a hacerlo. Llegas a disfrutar con ese simple sentimiento, sin posesión, por desgracia, demasiado a menudo, con demasiados impedimentos auto-impuestos, pero con una fuerza capaz de romper todo aquello que construiste hasta el día de ayer. El amor es capaz de darle la vuelta a tu vida y si no lo crees es porque todavía no lo has vivido.

Hoy en día parece fácil conseguir sexo, pero el amor parece que tengamos que ir a buscarlo a otra Galaxia, y cuando lo tenemos, las circunstancias del momento y del lugar, o de la otra persona, o puede que la mezcla de absurdidades de esta vida, te crean un muro. A veces es como si el espacio y el tiempo se pusieran en contra que dos personas puedan simplemente amarse con locura y sin ataduras, sin tanto sentido de responsabilidad. Pero supongo que soy humana, que tú y yo somos humanos, y como tales, erramos y demasiadas veces nos convertimos en seres absurdos.

Igual algún día mi alma, mi corazón, mi cabeza, tampoco resistan más y dejaré brotar todo lo que he sentido y siento por ti. Pero es que me falta una pieza. Tengo la sensación que me falta una pieza del puzle, de tu puzle, esa pieza que lo haría encajar todo. Una pieza que me está volviendo loca. La pieza que me hará entenderlo todo, que me hará saber quién eres. Y quizás, cuando encuentre esa pieza, las cosas cambien… 

Hay tantas formas de expresar el amor como personas hay en este mundo y sé que a menudo las mías no son las que más te gustarían. Pero gracias, gracias por tu paciencia, gracias por haberme enseñado lo que es amar de verdad, amar de corazón, amar con el alma. Gracias por haber compartido conmigo tus sentimientos. Gracias por haberme enseñado otro significado de amar que antes no había conocido. Gracias por amarme. Simplemente por eso, por todo esto, siempre te estaré agradecida y seguramente, siempre, yo también te amaré.
 
Estés donde estés…cuídate.






Caminos



Cuando estás en el lugar dónde toca, dónde estás a gusto, tanto da qué camino seguir, cualquier alternativa que se te presenta suena fabulosa.

¿Derecha o izquierda? Qué más da, ambos senderos me gustan.

Recorriendo caminos, haciendo caminos.