Aquel momento en el que estás haciendo un puzzle y te das cuenta que quedan espacios vacíos pero ya no tienes más piezas.
Así es la vida, piezas y piezas que van apareciendo cada día y que intentarás ir conectando hasta que al final llegues a la conclusión que te morirás sin haber acabado el puzzle. La vida es muy caprichosa y se divierte mandándote algunas piezas inconexas para dejarte siempre esos huecos que conseguirán marearte al menos que des un giro de 360 grados y te des cuenta que no son las piezas quienes dan sentido a tu vida, sinó que serán esos huecos quienes te den la llave para conseguirlo.
Te aporta y aprenderás más de ese espacio vacío que de cien piezas juntas.
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