23 de febrero de 2011

Orgasmo en el super


Nada hacía presagiar que esa mañana fuera diferente de la de las últimas semanas. Un Sol reluciente entrando sigilosamente a través de la ventana a primera hora de la mañana, por la calle sólo de tanto en tanto paseando algun jubilado o mamá con el cochecito aprovechando que hace buen día, yo aún en casa con las zapatillas y el pijama de la Hello Kitty con mucho sueño después de pasar otra noche casi en vela y el niño durmiendo como un osito dentro de la cuna después de la toma de las nueve. A eso de las once, con ganas de salir a saborear también ese solecito, visto al niño y salimos en dirección al super a comprar alguna cosa para acabar de llenar la despensa.

Los que no tenéis hijos ni os imagináis la de relaciones sociales que se hace paseando con un cochecito. Así que después de múltiples paradas por el camino para mostrar al bebé a las abuelitas y demás mamás del pueblo por fin llegamos a la puerta del super. Sí, ya sé, le tengo manía a este super porque el jefe es el mafias del pueblo, un negrero y un pesetero de la ostia, pero jopainas, es que dentro de 30 minutos le toca otra toma al niño y no me da tiempo de ir al otro y yo no me quiero quedar sin el antojo de pizza para la noche. Así que cierro los ojos y pá dentro. Paso por delante de la panadería, de la estantería de las bebidas alcohólicas, de los tomates triturados, de las patatas chips...y al fondo ya dislumbro la nevera de las pizzas.

- Pero...comorrrr??? qué es eso blanquito de allí al fondo??? no puede ser!! ains, que me da un jamacuco!! si es lo que pienso es que me desmayo aquí mismo!!

De golpe accelero el paso y con el cochecito me llevo por delante una caja que había en un lado del pasillo (pobre niño, del golpe se ha asustado y ha abierto los ojos). Por la derecha esquivo un estante de frutos secos, por la izquierda diblo un carrito de compra y me aproximo como una loca despavorida hacia el susodicho elemento blanquinoso. Y cuando estoy a menos de 50 centímetros...

- Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Sí que lo es!! ains, me falta aire!! qué emoción!!! dos paquetes de Donettes nevados!!!


Hacía décadas, siglos que desaparecieron de un día para otro sin dejar rastro alguno. Y hoy, como por arte de magia, hay dos paquetes en la estantería, entre los donettes de cocholate y los donuts normales. Miro la data de caducidad, no sea que sean aún donettes del año de la catapún que el negrero y pesetero del jefe haya encontrado después de todos estos años en el almacén y los haya puesto a la venta por si alguien pica (que no sería la primera vez). Pero no, caducan dentro de 10 días!!. Los acaricio, los huelo por fuera, los miro y remiro, suspiro fuertemente y con una cara orgásmica me los llevo hasta la caja y empiezo a imaginar como me los comeré uno a uno, bocado a bocado, mordisquito a mordisquito...

A eso que miro al niño y me doy cuenta que está mirándome con una cara de esas que hace como pensando "¿pero qué está haciendo ahora mi madre?". Ains, si tu supieras...acabo de encontrar uno de los sustitutos perfectos a la falta de sexo durante la cuarentena: los donettes nevados jajaja. Así que a ver si hay suerte y mañana los reponen y compro dos paquetes más. He dicho dos? y cuatro y cuarenta y los que hagan falta!! jajaja.

Moraleja: a veces, cuando menos esperas de la vida, cuando menos esperas de un nuevo día, éste te trae una sorpresa maravillosa


5 comentarios:

Hank Moody dijo...

y yo a régimen... mierda!!!

Reysagrado dijo...

Yo no... bien!!!

Sensaciones dijo...

me encantó leerte niña...yo no sabía que imaginarme con el título del post...pero me has dejao con la boca abierta y con ganillas de....jajajajja

un besazoooo, wapa y otro para el peque, que creo se está portando bien no?

Maya dijo...

jajjaja... me he reido mucho amiga!!
Besos muchos :D

Cobaya Humano dijo...

Me alegro que los encontraras de nuevo, yo soy de Barcelona y hasta hace cuatro días no sabía que en muchos otros sitios de España ya no existían, si me quitaran estos donettes los añoraría muchísimo, por suerte siempre han estado ahí