22 de enero de 2012

Como espejos


De siempre oímos eso que los niños lo imitan todo, que son como el espejo de uno mismo. Pero no nos damos verdaderamente cuenta de ello y de su importancia hasta que somos padres y observamos a los pocos meses de vida como al estornudar él dice "achís", al aplaudir él aplaude, al hacer el indio él con sus torpes movimientos se pone la manita en la boca y empieza a emitir un ruidito semejante a uouououououo. Y es entonces cuando te planteas muchas cosas en relación a su educación y te das cuenta que la educación de tu hijo empieza por tu propia educación. Te das cuenta que si no quieres que tu hijo haga tal u otra cosa tienes que empezar elimándolas tú de tu propio comportamento. Y así, si eres de los que lees, a él le empezará a llamar la atención esos cuentos que hay en el cajón del comedor o en el revistero. Si comes saludablemente, a él le gustará comer frutas y verduras como a su mami. Si eres educado con los demás, si no gritas a la primera de cambio o si eres cariñoso y paciente, él será ese lindo angelito que todos soñamos que sea.

Así que dejemos de usar esas expresiones de "es que mi hijo es un monstruo!" o " es que mi hijo es un bicho y no sé qué hacer!" y empecemos a mirar primero qué es lo que hacemos nosotros. Ahí encontraremos la clave de muchos de sus comportamientos.

Desde luego que no soy ninguna pedagoga ni especialista en pediatría, soy simplemente una madre que acaba de ver como su hijo ha dicho "achís" después que yo estornudara. Soy otra madre más que dio a luz un hijo que vino a este mundo a aprender y que al final acabó enseñándome.



Los niños no son un ordenador cuyo disco duro está totalmente formateado y nosotros podemos grabarle todo lo que queremos, pero sí tenemos mucho que ver en el tipo de software que le instalamos.

1 comentario:

Mª Teresa Alejandra dijo...

Gaiga: Buen texto! Lo mejor que se puede hacer con los hijos, es el buen ejemplo, incluso mejor que todas las palabras juntas.

un abrazo

maite

P.D. Feliz 2012