19 de octubre de 2009

¿Eres gusano o escarabajo?


Cuando uno es pequeñito es cuando más influenciable es, tanto por sus padres, su familia, sus amigos, su compañía... Pero la edad, el tiempo, tendría que enseñarnos como en esta vida no hay ni que dejarnos influenciar ni querer influenciar gratuitamente a los demás.

¿Cuántas cosas hemos hecho cada uno de nosotros por qué nos lo dijeron los demás y no porque nosotros verdaderamente quisimos? cuántas cosas hemos hecho por caer bien a los demás? cuántas cosas hemos hecho por no sentirnos rechazados del "grupo"? de cuántas de todas esas cosas nos hemos con el tiempo arrepentido? y cuántas cosas que hemos deseado con fuerza las hemos dejado pasar o las hemos perdido por ello? y de qué nos ha valido? nos ha compensado?

A una cierta edad cada uno de nosotros ya tendríamos que tener una cierta personalidad que nos permitiera tomar nuestras propias decisiones, sin estar influenciadas exclusivamente por nuestro alrededor, sinó sobretodo por nuestros propios principios, nuestras propias opiniones y nuestro propio YO. Ahí radica para mí una de las diferencias básicas entre el que hace y el que sigue un camino. Y vosotros, preferís tragar polvo detrás de los demás o ser el que marca las huellas de su propio camino? preferís seguir arrepintiéndoos de todo lo que estáis dejando de hacer por el qué dirán o ser los únicos dueños de vuestro presente, de vuestro futuro, de vuestra vida? somos capaces de romper ciertas cadenas de nuestro alrededor?

Siempre he creído que las mejores rosas siempre llegan precisamente cuando rompemos esas cadenas que aprisionan nuestras espinas, cadenas que nos atan al viciado bucle de lo que algunos en su día nombraron políticamente correcto en vez de encadenarnos a lo que verdaderamente nos puede hacer feliz y sentirnos a gusto con lo que hacemos, y que no es más que hacer lo que verdaderamente sentimos que queremos.

Como ya os dije una vez, uno de los lugares donde más lecciones he aprendido es detrás de las páginas de los cuentos. Aquí os dejo uno que habla precisamente de todo ésto: del ser o del dejarse ser y de las consecuencias que puede traer el dejarse influenciar.

EL GUSANO Y EL ESCARABAJO

Un gusano y un escarabajo eran amigos y se pasaban charlando largas horas. El escarabajo estaba consciente de que su amigo el gusano era muy limitado en movilidad, tenía visión muy restringida y era muy tranquilo y pasivo comparado con los escarabajos.

El gusano, por su parte, estaba muy consciente de que su amigo el escarabajo venía de otro ambiente, y de que, en comparación con los gusanos de su especie, comía cosas desagradables, era muy acelerado, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez.

Un día, los compañeros de vida del escarabajo le cuestionaban a éste su amistad con el gusano, preguntándole cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro de un ser tan inferior, un ser tan limitado en sus movimientos y por qué seguía siendo amigo de alguien que ni siquiera le devolvía los saludos efusivos que el escarabajo le hacía desde lejos.

Pero el escarabajo estaba consciente de que, debido a lo limitado de su visión, el gusano muchas veces ni siquiera veía que alguien lo saludaba, y, si acaso llegaba a notarlo, no distinguía si era o no el escarabajo, y por ello no contestaba el saludo.

Sin embargo, el escarabajo calló para no discutir con sus compañeros. Fue tanta la insistencia de los demas escarabajos y tantos sus argumentos cuestionando la amistad que mantenía con el gusano, que el escarabajo decidió poner a prueba esa amistad alejándose del gusano para esperar a que éste lo buscara.

Pasó el tiempo, y un día llegó la noticia de que el gusano estaba muriendo, pues su organismo se había resentido por los esfuerzos que cada día hacía para ir a ver a su amigo el escarabajo y, como no lo conseguía durante toda una jornada diurna, el gusano tenía que devolverse sobre sus pasos para pasar la noche en el refugio de su propia casa.

Al saber esto, el escarabajo, sin escuchar a sus compañeros, decidió ir a ver al gusano. En el camino se cruzó con varios insectos que le contaron de las diarias en infructuosas peripecias del gusano para ir a ver a su amigo el escarabajo y averiguar qué le había pasado.

Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a buscarlo, pasando cerca del nido de los pájaros. De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas, y así sucesivamente.

Llegó el escarabajo hasta el árbol donde yacía el gusano esperando ya el momento final.
Y al verlo a su lado, el gusano, apenas con un hilo de vida, le dijo al escarabajo cuánto le alegraba ver que se encontrara bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado a éste.

El escarabajo sintió vergüenza por haber permitido que las opiniones de otros minaran su amistad con el gusano, y sintió dolor por haber perdido las muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban y, sobre todo, por haberle puesto en una situación que le causó la muerte.

Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería porque, a pesar de pertenecer a otra especie, le había ofrecido su amistad.

Y así aprendió varias lecciones ese día:

1) La amistad está en ti y no en los demás. Si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo.
2) El tiempo no condiciona las amistades. Tampoco lo hacen las razas ni las limitantes propias o las ajenas.
3) El tiempo y la distancia no son los factores que destruye una amistad. La destruyen las dudas y nuestros temores
4) Cuando pierdes un amigo, una parte de ti se va con él. Las frases, los gestos, los temores, las alegrías, las ilusiones,… todo lo que ambos compartieron en el tiempo, se va con él.

El escarabajo murió poco después. Nunca se le escuchó quejarse de quien mal lo aconsejó, pues fue decisión suya el prestar oídos a las críticas sobre su amigo.

Y tú, ¿aún eres escarabajo o ya eres gusano?


5 comentarios:

Óscar dijo...

Me ha enternecido este cuento. Me recuerda la importancia de escuchar nuestro corazón por encima de muchas cosas. Parece sencillo, pero no siempre nos atrevemos. La amistad como el amor no tiene lógica sólo necesidad de sentirnos queridos.

Mundo Animal. dijo...

.:. (Y)
=(^.^)=
..(")O(") !! HOLA BUENAS NOCHESS ESTA GENIAL !!

PASE A SALUDARTE Y A DESEARTE UNA BUENA SEMAAAAAAAA
ABRAZOS CHRISSSS

Reysagrado dijo...

Yo lucho por sentirme querido. Y a la vez, como sé lo bien que me hace sentirme querido, intento querer a los demás.

Al final, lo que verdaderamente importa en esta vida es no sentirse solo, pues compartir es lo mejor de todo.

TIPEX dijo...

hola , mañana jueves , presentamos tus blogs, un saludo

Siab-MiprincesaAzul dijo...

Me encantooooo y yo tan atrasada en las lecturas q me habia perdido de tan maravillosa historia! q bien q lo he leidooo
un beso !!