18 de mayo de 2010

Desde mi barca...



Comienza a amanecer un nuevo día,
en el aire ya se respira aromas de verano
y un tranquilo mar azul intenso aclama nuevamente mi atención,
hoy toca coger la barca...

Reposada en la popa de la barca,
acariciada por la velocidad del viaje
dirijo mi mirada hacia la costa.
Me encanta de tanto en tanto adentrarme en el mar
y observar la costa des de otra perspectiva...

Y empiezo a divagar entre mis pensamientos, en este mar de ensueño,
donde antiguamente el desconocimiento hacía que se considerara infinito,
todo un mundo por explorar,
donde incluso las mentes humanas imaginaban a animales fabulosos viviendo bajo sus aguas
y donde en su un horizonte se creía el fin del mundo.
Un mar abierto a todo y a todos,
El mar siempre fue un espacio de libertad
donde buscar aquello que en tierra firme se nos negaba
Y ni qué decir de todo lo que de él se ha escrito...

¿Y qué es hoy el mar? ¿y qué es hoy la costa, el litoral?
Se ha perdido en la memoria del tiempo cómo era el aspecto primigenio de los ecosistemas litorales. Sólo recortes de fotografias o de papeles de archivo guardan lo que la costa un día fue y ahora no es.

Años y años de ocupación y explotación han transformado cada metro cuadrado, salvándose únicamente aquellos rinconcitos inaccesibles o faltos de valores explotables. Hemos arrasado con sus hábitats, y con ellos muchas especies de cetáceos, focas y aves marinas que hace algunos años aún merodeaban por nuestra costa.

¿Qué fue de las águilas pescadoras que en los años setenta aún criaban cerca de aquí, en el Baix Empordà, en el macizo del Montgrí...?
¿Qué fue de la foca monje que también había en el Empordà?
¿Dónde están las tortugas?






Águila pescadora











Foca monge








Tortuga marina








Me hubiera gustado haberlos conocido y haberlos observado hoy desde esta misma barca. Y por eso hoy digo que nos paremos a pensar un momento en todo los agravios que nuestro egoísmo humano está causando en el medio. Porque me gustaría que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos tuviesen la oportunidad de poder disfrutar de las especies y ecosistemas del presente, cosa que ni tú ni yo hemos podido hacer con todo aquello que ya matamos hace unos años.

Desdichado momento aquel en que la sobrepesca, la ocupación, la intensificación y cambios en los usos del territorio, el crecimiento y la concentración demográfica en la costa hicieron entrar en clara competencia las necesidades de las especies y los intereses humanos.

Edificios, autopistas, trenes...barreras infranqueables para la subsistencia de las especies que en la costa habitan.

Contaminación, artificialización de las playas...

La costa ha pasado a ser otro lugar más donde el hombre quiere imponer, donde el hombre quiere dominar para crear riqueza económica sin importarle para nada la riqueza ambiental, la que verdaderamente nos sustenta.

Recordad, si nuestras playas están plagadas de medusas es porque no hay tortugas;
si nuestras playas no tienen arena, es porque hemos canalizado nuestros ríos, construído puertos y destruído las marismas y dunas;
si en la arena hay basura es porque nosotros la hemos tirado;
si el agua está contaminada, es porque nosotros hemos vertido algo.

Cada uno de nuestros gestos tiene su consecuencia, y deberíamos pensar en ello antes de actuar.

Cada vez dominamos más técnicas con las que creemos poder ganarle la partida al mar, dándonos confianza para ocupar masivamente el litoral. Hemos hecho del turismo de sol y playa un gran depredador que una vez ha agotado el recurso natural y paisajístico que lo alimenta, se desplaza hacia otros lugares donde la normativa gubernamental y la falta de consciencia ambiental no para un problema que sólo se plantea una vez el daño ya está hecho. Un turismo de rendimiento a corto plazo que busca la máxima rentabilidad al precio que sea.

Pero, ¿no habéis observado que cada vez hay más playas amenazadas por el mar? ¿lugares dónde el mar está destruyendo nuestros paseos marítimos y otras infraestructuras que hemos colocado sobre la costa?. Es nuevamente Gaia, que también aquí, quiere recuperar su lugar...

Hemos encontrado en la costa la gallina de los huevos de oro, la hemos saqueado, pero ahora resulta que estamos necesitando proteger todas esas inversiones hechas de los efectos del mar, de los desbordamientos de los ríos, priorizando aún la filosofía de que es necesario dominar el mar y los otros elementos naturales que crean riqueza en vez de actuar de una forma respetuosa y sostenible con nuestro entorno. Y en esa lucha de imponer, de proteger esas "riquezas económicas" no conseguimos más que generar nuevos impactos en el medio (espigones, regeneración de playas...).

Hoy, nuevamente navegando en la barca,
miro el litoral y sólo veo cemento y ladrillo,
y me da pena.
De nuevo desembarcaré en la orilla de la playa
y volveré a poner los pies en ese cemento
soltanto alguna que otra lágrima de rabia
por ver que aún seguimos haciéndonos los ciegos...


Hoy,
que nuevamente he encontrado un delfín muerto en la orilla de la playa como consecuencia de una de tantas redes de deriva,
hoy,
que nuevamente estoy empezando a preparar la temporada de verano en las playas de mi ciudad,
hoy,
que he vuelo a discutir con los que toman las decisiones sobre el tema,
estos días,
en que las playas empiezan a llenarse de cartelitos, pasarenas, duchas, lavapies y mil mandangas más,
Hoy,
no he podido estarme de escribiros sobre todo lo que hemos y estamos haciendo.
Hoy, no he podido estarme de hablar de la costa.

Y seguiré apostando por la necesidad de un turismo que busque modelos de desarrollo compatibles con el entorno, los paisajes y los recursos naturales, respetando la cultura, la identidad y el patrimonio histórico y etnológico de los lugares de acogida. Seguiré apostando sobre la necesidad de empezar a aplicar el principio de precaución y no el de dejar hacer.

La realidad del litoral pide actuaciones urgentes y contundentes. Sinó continuaremos perdiendo recursos ambientales y territoriales y con ello un detrimiento de la calidad de vida de todos nosotros y también, como no, de las expectativas económicas.


10 comentarios:

Eurice dijo...

Un post extraordinario.
Adoro el mundo marino.
Disculpa que no viniese a por tu regalo, he estado ocupada y fuera de la red.
Besos!

Sensaciones dijo...

Hoy me dejas sin palabras...
al principio pensaba que era yo misma la que estaba mirando el mar...
después me dio rabia.
Me gustó venir!! y llegar pronto!!
Un besazooooo

Alma Mateos Taborda dijo...

Una belleza de post, con esa vida marina que deleita tanto. Me encantó. Un abrazo.

Gaia dijo...

Eurice, yo también adoro el mundo marino y cuanto más voy conociéndolo y explorándolo más me está enamorando. La de cosas que esconde el mar entre sus aguas! fuera de esas vistas que solo mirarn el cielo y la tierra olvidándose de mirar hacia todo aquello que hay en las profundidades. Y no tienes por qué disculparte :P espero que ya no estés tan ocupada y puedas tener pronto un ratito de descanso ;)

Sensaciones, es lo que siento cuando cada día voy a la playa. Mirando hacia el horizonte, su immensidad, sus colores, escuchando de fondo el sonido de las olas batiendo en la arena y respirando la brisa...me siento de una manera muy especial, pero cuando giro la vista hacia atrás, me sale esa rabia de la que hablas.

Alma, hay tantas cosas a nuestro alrededor que si paráramos la atención nos deleitarían...

Un fuerte abrazo a tod@s y nuevamente gracias por vuestra visita :)

Óscar dijo...

Gracias por todo lo que estas haciendo. Necesitamos gente como tu para conservar nuestras costas.

Reysagrado dijo...

A raíz de la conversación que tú y yo tuvimos...

Pues tienes razón. Y sí, dejemos a los Monegros con su solitaria belleza;)

Te has ganado un besazo!

Caco dijo...

Hay tanta verdad en tus palabras... que no queda más que bajar la cabeza ante la destrucción masiva que nosotros los humanos hemos causado.

Estoy de acuerdo contigo al 150%, el egoísmo humano deja daños por donde planta su huella.

Se necesita con urgencia que todo esto cambie, es tarea de todos y todas. Es un deber y también un derecho.

Abrazos inmensos amiga, vales oro.

Mª Teresa Alejandra Francesca dijo...

A veces creo que en lugar de ir hacia una evolución vamos a una involución, pero mantengamos la esperanza.

Lindo texto en verso y prosa.

Un abrazo.


Maite

Gaia dijo...

Óscar, lo que verdaderamente necesitamos, más incluso que la gente que gestiona el litoral, es que los usuarios de las playas dejen de ver este espacio como una piscina y vuelvan a verlo como lo que es, un espacio natural, salvaje, sin duchas, ni carteles. Lo que verdaderamente se necesita es que los que vamos a la playa dejemos de cabrearnos porque el Ayuntamiento ha quitado las duchas o los lavapies, este verano. Deberíamos volver a valorar lo bello de lo natural y no lo cómodo de lo artificial.

Rey, a caso dudabas que tuviera razón? sabes que siempre la tengo jajaja.

Caco, ojalá algun día aprendamos a caminar por este planeta sin dejar huella.

M.Teresa, estoy de acuerdo con lo que dices. Siempre he pensado que a veces dar un paso hacía atrás para recuperar ciertos valores, como los medioambientales, no es des-evolucionar sinó lo contrario avanzar. No todo lo que va hacía atrás significa retroceder, todo siempre depende de quién y como se mire.

Un saludo y un fuerte abrazo a tod@s.

Ana Capsir dijo...

Me ha hecho mucha ilusion encontrar un blog como el tuyo.