3 de febrero de 2009

¿Dónde están las risas?

Voy de camino al trabajo por la misma carretera de siempre. Por el retrovisor, entre gotas de lluvia, logro ver al conductor de atrás malhumorado y echando gritos a su acompañante (habrá tenido mal despertar). Yo, como copiloto, un compañero de trabajo que luce por tener el gran don de ver siempre lo malo de todo…nada es bueno para él, siempre con morros, siempre quejándose, ninguna solución es válida para él. Ya estoy en el curro. Todo tranquilo. Miro hacia delante y mi compañera concentrada seriamente delante de la pantalla boba del pc. La otra más de lo mismo. Me levanto, voy a por agua y veo en el despacho el señor político despoltricando de todo el mundo. Mejor me voy a desayunar. Llueve. Mejor me voy la cafetería, a esa de la esquina donde no se fuma. La mesa de al lado hablando de la crisi. El de la mesa de delante, sólo y con cara larga como siempre. Los camareros concentrados también en su trabajo. Intercambiándose sólo palabras relacionadas con el curro: “la mesa 3 lista”, “donde coño está el café de la 6?”…Y yo me pregunto: Dónde coño están las risas? Dónde está esa parte de nosotros con la que pasábamos esos ratos apoteósicos en el recreo tirándonos bolas de barro y haciendo concursos de a ver quién se come más papel de water? Parece como si la mayoría hubiésemos dejado esa parte de nosotros encerrada entre los libros de colegio, cubierta de polvo y lo peor de todo…olvidada.

Sabíais que científicamente está demostrado que los niños ríen unas 300 veces al día y los adultos sólo unas 15? Pero que no nos damos cuenta de lo bueno que es sonreir?, de lo fácil que se contagia un ataque de risa a los de al lado? Tenemos tiempo para pelearnos, esclavizarnos en el curro, malhumorarnos, mandar a la mierda a la gente, planificar una venganza…pero no tenemos ni un segundo para reir? No digo que nos lo tomemos todo a broma ni estar siempre con la boca descolocada por una sonrisa (sé de sobras que eso no es posible ni real), pero tenemos que aprender a dejar de tanto en tanto a un lado nuestros problemas, romper nuestras máscaras y dejar fluir esos 400 músculos que se dice que se necesita ejercitar para reir.

Sí, ya sé, que este mundo es una mierda, bla bla bla y bla bla bla…que parece como si estuviera subida en una nube y no me diera cuenta de las cosas ni del mundo en qué vivimos y bla bla bla y bla bla bla. Siento defraudaros, pero no soy tan tonta como parezco, conozco esta vida (más que algunos y menos que otros), pero si una sola cosa sé es que siempre seguiré prefiriendo contagiar una sonrisa que no una resfriado del copón o una gripe gastrointestinal. Todo en esta vida hay que saber tomárselo con una pizca de humor…porque como un día dijo un sabio: la vida es demasiado importante como para tomársela en serio ;)

La risa es uno de los mejores remedios para curar los mil males de nuestros días. A mí más de una vez, una risa en el momento y lugar adecuado ha conseguido sacarme del pozo más profundo. Úsala, pero sobretodo que no se te olvide una cosa…COMPÁRTELA. Ah y si me ves…sonríeme, que no porque sonría quiere decir que no necesite también una sonrisa tuya.

Piensas que es pura hipocresía? Bueno, cada cuál que piense lo que quiera. Por mucho que me digáis, yo seguiré haciendo guerras de bolas de barro y concursos de a ver quién se come más papel de water.

Como una vez leí un día:

"El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas"


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