28 de enero de 2009

De regreso de tierras griegas

Recién regresé de tierras griegas. Como suelo decir, cuando se va de viaje uno tiene que ir con la mente y la nariz bien abiertas para así poder respirar la esencia de cada rincón que se visita. Y eso es lo que ahora os quiero transmitir, no mis peripecias y desperipecias, sinó la esencia que respiré, las cosas que más se me han quedado en la retina de este nuevo viaje.

Primero de todo, Atenas. Calor, sequedad, manteles a cuadros, ocupación de la vía pública, semáforos de peatones que cuando se ponen en verde no te da tiempo ni de cruzar la calle de lo rápido que cambian a rojo (era como hacerse los 100 metros lisos en cada paso de peatones)…. Se me queda la sensación que allí o todo no está tan reglado como aquí o si lo está pasan absolutamente de todo. Por ejemplo, es todo un deporte de riesgo ir en un taxi griego. Se me plantea una duda, somos más felices cuanto más legislados y vigilados estamos o cuanto menos? Hmmmm…podría ser un tema interesante de estudio. Y si alguien ya lo ha estudiado, me pasáis el enlace de las conclusiones?

Otra cosa de Atenas, los hombres y las tiendas. La mayoría de dependientes…hombres. Igual pasa con los camareros. Ah, y los tamburetes y sillas en medio de la calle, cara el negocio, donde poder hacer un frappé mientras se charla con el vecino y se vigila la tienda.

Perros. Sí, perros. Por tierras griegas se pueden ver un montón de perros (aunque también muchos gatos), abandonados o no, vagueando, paseando, jugando…por todas partes, calles, callejuelas, entre monumentos históricos, en tejados…Las calles son suyas. Una pasada. Vamos, campando a sus anchas y además no tendrás ningún incidente con ellos, son muy pacíficos (al menos con los que yo me encontré). Si la India es el país de las vacas aquí debe ser el de los perros.

Los colores. Sin palabras. Pude desfrutar de unos atardeceres sensacionales, sobretodo en cabo Sunión, en el templo de Poseidón. Era una tarde tranquila, con muy poca gente por allí, donde pude dedicar un buen rato a la relajación, al silencio, a la mera contemplación con un fondo de lujo, un Sol que daba unas pinceladas de ensueño a todo el maravilloso paisaje que me rodeaba. El mismo tipo de atardecer pude también disfrutarlo en las islas, aunque en Santorini, en este caso, para mi gusto, demasiada gente, aunque los atardeceres eran también de esos que te quitan el hipo. Colores también los de las islas. Azul del cielo con el blanco de las fachadas, los azules, rojos, verdes de las puertas y el empedrado de los suelos. Una combinación también deliciosa.

Historia. Ni que decir que Grecia es un país donde los amantes de la historia y la arqueología pueden pasar semanas y semanas descubriendo templos, iglesias, reliquias, museos…Miles de historias grabadas en cada “ladrillo”.

Comida. Con deciros que me he traído 3 kg más de equipaje me parece que ya lo digo todo, no? a mí se me conquista en buena parte por la barriga, y los griegos digamos que me han enamorado jajaja.

Variedad para todos los gustos. Desde el bullicio de Atenas; la tranquilidad, el romanticismo, el sol y playa de ciertas islas hasta la fiesta y el ambiente en Mykonos. Toda una variedad donde experimentar y elegir. Por cierto, viva la ocupación de las playas para las fiestukis!! Empezar una buena fiesta en la playa, a media tarde, con tus copas, los amigos, la música, sobre la arena y bañándote en el mar también tiene su gracia. Y ni que decir del ambiente de esta isla. Todos ajuntitos, seamos como seamos, vengamos de donde vengamos, dispuestos a divertirnos, conocernos y mover el cucuuu.

Otra cosa que admiré de estas tierras, su esfuerzo en mantener y preservar todo ese conjunto de cosas que hace de un pueblo que sea “peculiar”: tradición, gastronomía, edificios,… Aunque también se han sumido al fenómeno de las tiendas de souvenirs y restaurantes de platos combinados, tengo la sensación que en muchos aspectos han sido capaces de preservarse más que nosotros. Han sabido valorar su estilo y explotarlo, cosa que aquí generalmente nunca hemos valorado lo que tenemos y lo hemos acabado destruyendo (véase por ejemplo pueblos de la costa mediterránea, donde se han ido destruyendo casas de pescadores por mega edificios etc etc).

Su gente. Joder, como hablan algunos hombres griegos por teléfono! Que porqué más chilles no se te escuchará mejor en el otro ladoooo!!!. Bromas a parte, el 99% fueron muy correctos con nosotros. El 1% fue un par que me quisieron timar (que se turista no siempre es sinónimo de pringada).

En resumen, ha sido todo un placer perderse por las callejuelas griegas.
Un montón de nuevas experiencias que he podido meter en esta maleta llamada Vida.
Encontré la desconexión que andaba buscando. Gracias Grecia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Silvia,soy Lady, ay que recuerdos me trae Grecia y totalmente de acuerdo con los que escribes,como chillan por Dios,mi marido decia ¿por que nos chillan tanto? jajaja, pero fue una experiencia muy bonita,abrazotes guapa.